Presentación
La Ley 39/2006 de 14 de diciembre de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, exhorta, en su "Exposición de motivos", a profundizar en el conocimiento de la situación social y de los recursos humanos y materiales que han de servir para afrontar el nuevo umbral de la Política social que procura satisfacer las necesidades de personas que han estado irregularmente atendidas en el marco del Sistema Público de Servicios Sociales, implantado a partir de la entrada en vigor de la vigente Constitución.
En tal sentido, la mencionada "Exposición" señala que: "La atención a las personas en situación de dependencia y la promoción de su autonomía personal constituye uno de los principales retos de la política social de los países desarrollados. El reto no es otro que atender las necesidades de aquellas personas que, por encontrarse en situación de especial vulnerabilidad, requieren apoyos para desarrollar las actividades esenciales de la vida diaria, alcanzar una mayor autonomía personal y poder ejercer plenamente sus derechos de ciudadanía".
Haciéndose eco de las directrices promovidas desde distintas instituciones europeas, la vigente Ley se orienta en tres principios que buscan integrar de manera coherente la acción social que se promueve : "universalidad"” , "sostenibilidad" y "alta calidad" en el desarrollo de los sistemas que se implanten. De estos tres principios, la universalidad y la sostenibilidad son valores que deben garantizar los poderes públicos a la vez que han de servir de base horizontal en toda adecuada planificación que s e inspire en criterios de responsabilidad.
El tercero de los principios, el de alta calidad en la prestación de los servicios, es oportunamente el que justifica la puesta en marcha del presente Curso de Experto que aquí se presenta. Como recoge el texto legal, hasta ahora los servicios sociales han estado fuertemente apoyados en el sistema informal de ayudas que tradicionalmente han prestado las familias. "No hay que olvidar que, hasta ahora, han sido las familias, y en especial las mujeres, las que tradicionalmente han asumido el cuidado de las personas dependientes […]. Pero como bien es sabido, la familia nuclear tradicional está en un profundo cambio de valores que pone en cuestión la continuidad de ese tejido de soporte social. Las organizaciones del Tercer Sector y Economía Social han venido a paliar en gran medida esta carencia, pero ante la complejidad de los servicios que han de prestar, sobre todo con la población dependiente, este cuarto pilar del Estado del bienestar echa en falta una profesionalización experta en la gestión de la compleja red de servicios que ahora se promueve como garantía de los derechos sociales de última generación.





